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La solución para las maderas carcomidas |
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Si aparecen bajo un armario montículos de fino serrín, o apreciamos agujeros en las patas de una mesa, o por la noche suena un insistente crujido dentro de un ropero, tenemos un problema que exige inmediata intervención. Se llama carcoma. ¿Qué es exactamente la carcoma? Las larvas pueden permanecer años alimentándose en el interior de un mueble. Los adultos son alados, y las mariposas salen sobre todo en primavera, aunque también en verano y otoño, para desovar en los resquicios y fisuras de la madera que alcanzan volando. Por eso la carcoma se propaga en los objetos como un virus en los animales: una sola silla afectada acabará contaminando toda la casa, si no ponemos remedio. Conoce sus tipos de actuación Los muebles y piezas manejables quedan dentro de nuestra jurisdicción. La cura es barata, pero conviene no demorarla. A la menor sospecha debemos iniciar el tratamiento. Básicamente consiste en aplicar insecticida a las larvas, que estarán preferiblemente en aquellas zonas más oscuras y recónditas del mueble. Con frecuencia, en una cómoda aparentemente sana veremos un panorama desolador si quitamos los cajones y exploramos el interior con una linterna. Aprende a prevenirla y eliminarla Poniendo la cánula al spray rociaremos cada agujero, cada galería. Después meteremos el mueble en una bolsa grande de basura, o lo enfundaremos en un plástico de los que utilizan los pintores para proteger los suelos, y dentro pulverizaremos de nuevo. Lo dejaremos bien cerrado unas dos semanas, para que se envenene todo el aire del interior y las larvas perezcan con toda seguridad, por mucho que ahonden. En los enseres pequeños, como las cajas de sobremesa, hay un método infalible: la congelación. Los congeladores domésticos suelen ser de tamaño reducido, pero el método es tan terminante que hay quien desarma los muebles para meterlos pieza a pieza en el congelador. Terminada la cuarentena, sólo falta cerrar los agujeros con masilla y una espatula. Algunos restauradores gustan de conservar los estragos, como una pátina de autenticidad, y optan por dejar los agujeros vistos. Incluso saben imitarlos con una puntilla al rojo vivo. Pero eso ya lo contaremos en otro reportaje. Por Fernando Barón |