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Cuando se
habla en técnicas de pintura decorativa, una de las más apreciadas y
puestas en práctica es el denominado estuco. Su mayor atractivo es que
el acabado es muy similar al mármol. El nombre proviene del antiguo
'estucado al fuego'. Hoy en día, esta técnica permite dar a las paredes
un toque distintivo muy lujoso. Además, su aplicación no es complicada,
basta con tener los materiales adecuados. En este reportaje te damos
toda la información para que revistas las superficies del interior de tu
casa con fantásticos estucados.
Materiales y
herramientas necesarias
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Masilla.
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Cinta de
carrocero.
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Tinte.
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Brocha
-
Espátula de
carrocero.
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Trapo.
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Llana de
acero inoxidable.
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Imprimación
selladora.
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Escalera.
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Cera.
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Rodillo.
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Papel de
lija.
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Espátula de
acero inoxidable.
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Estuco.
Prepara la
superficie
Un paso que tendrás que realizar previamente antes de pintar es
proteger los cercos de ventanas y puertas con cintas de carrocero,
retirándolas posteriormente antes de que el estuco se seque del todo.
Hay que tener en cuenta que este material se puede aplicar sobre
cualquier superficie realizada en madera, yeso, cartón o piedra, pero es
importante que tenga consistencia.
Si no
preparamos bien la pared que recibirá el estuco, en el momento de
bruñir, los defectos de la superficie se multiplicarán. Para
conseguirlo, has de seguir estos sencillos pasos:
1.
Aplicaremos una mano de imprimación selladora en la
totalidad de la superficie con la ayuda de un rodillo. Transcurridas 12
horas de la primera aplicación, procedemos a dar una segunda capa.
2.
Acto seguido, lijaremos la pared con un pliego de lija de
grano fino hasta que la superficie quede pulida y lisa.
3.
Los orificios que hayan podido quedar tras la aplicación de la
selladora deben cubrirse con masilla y, después aplicar una
tercera mano de selladora.
4.
Utilizaremos lana de acero de grano fino para lijar la
pared y así, conseguir una superficie totalmente lisa y carente de
ondulaciones.
Aplicación del
estuco
Debemos combinar el estuco con un tinte especial que tendrá el color que
hayamos elegido para las paredes.
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Con la llana
de acero inoxidable, extenderemos una capa fina de estuco sobre
la pared.
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La
segunda capa de estuco debe aplicarse aún con la primera húmeda,
siguiendo movimientos de arriba abajo y en diagonal. Esta operación
debe repetirse tantas veces como sea necesario, hasta conseguir que
quede liso y compacto.
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A la hora de
espátula, hay que aplicar manchas de estuco sobre la
superficie, una vez seca la primera mano. Pero, para obtener más
contraste, es importante variar la cantidad de tinte que se añade a la
mezcla; todo dependerá del efecto que se pretenda alcanzar.
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Llegado el
momento de bruñir, nuestra misión será la de frotar con una
espátula de abajo arriba con el objeto de conseguir el brillo sedoso
que caracteriza a este tipo de acabado.
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Aplicaremos
una mano de cera transparente sobre la superficie y bruñiremos
con un trapo de algodón, siempre haciendo movimientos circulares.
Consejos para
un resultado perfecto
Si queremos conseguir un contraste que salte a la vista en el dibujo del
estucado, frotaremos con la espátula cada vez que se aplique una mano de
estuco.
Por último,
hay que ser conscientes de que el acabado final de la superficie
dependerá en gran medida de lo lisa que, previamente, se haya
dejado la pared antes de aplicar el estuco. Es vital que no nos dejemos
llevar por las prisas porque cuanta más plana dejemos la pared, mejor
será el resultado final.
Fuente:
Facilisimo
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